Coaching en el armario

La importancia del coaching en el colectivo gay

 

 

Desde que comencé mi andadura en el coaching, allá por el 2008,  siempre tuve muy claro que iba a trabajar con el colectivo gay. La razón principal era que parte de mis amigos lo eran, y llevaba años escuchando sus problemas más profundos, además de conocer perfectamente su entorno. Esto me empujó a crear a principios del 2009, no una de las primeras, sino la primera web de habla hispana de coaching dirigida al colectivo gay:  e-coachingay

Muchas personas en aquellos tiempos me preguntaban si había alguna diferencia entre hacer coaching a una persona heterosexual o a una gay y mi respuesta siempre era la misma: No, pero con ciertas matizaciones. Es cierto que el coaching no conoce de condición sexual, ni de sexos, porque trabajamos a la persona como un todo. Pero hay algunos patrones que habitualmente se repiten durante un proceso de coaching con una persona gay. Estos patrones limitantes son la baja autoestima y la no aceptación de uno mismo.

Hasta aquí todo parece normal, igual que cualquier proceso de coaching donde nuestro trabajo es dar al cliente las herramientas para potenciar estas dos facetas tan importantes en nuestra vida. Siempre desde la experiencia de estos casi seis años que llevo como coach, las personas gays con las que he trabajado han necesitado un mayor refuerzo y trabajo en la aceptación de uno mismo, en cómo les ven los demás, en quererse más, y en potenciar su autoestima y poder personal. Gran parte de estas necesidades venían desde su época adolescente o infantil, coincidiendo con la "salida del armario" y las posibles consecuencias tanto en su entorno familiar como personal, que llevaba implícito este momento en sus vidas. Esto mismo iba a determinar, aunque ellos no lo supieran, su futura aceptación y el nivel de anestesia al sufrimiento emocional que tendrían en su etapa de adulto.

La sociedad actual es ahora mucho más permisiva con el colectivo gay que hace veinte o treinta años, aunque todavía queda camino por recorrer. Para mi, un persona gay se merece el mayor reconocimiento por su fuerza y valía, y por haber sido capaz de ir en contra de un sistema que le ha tachado de "diferente" en el mejor de los casos. Esa fortaleza, a veces no vista por la persona gay, aunque potenciada por el coach, es la que durante el proceso de coaching hace que se alcancen grandes logros y avances en su reconocimiento y aceptación personal. El trabajo con su niño interior y la reconciliación con su adulto, es la clave del éxito en el proceso.
 


David Gómez
Coach experto en Gestión Emocional y Liderazgo con consciencia
www.e-coaching.es

 

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