El arte de empezar

 

“Ser emprendedor no es un puesto de trabajo, es la actitud mental de la gente que quiere alterar el futuro", Guy Kawasaky

 

En esta vida todo es empezar. Cierto. Y también lo es que si no se empieza, no se acaba y, si no se acaba, no se vuelve a empezar. Un círculo bastante obvio. Obvio cuando se pronuncia, pero no tanto cuando se vive en tus propias carnes. A todos y todas nos ha tocado vivir situaciones diversas en las que, ya sea empujados o por voluntad propia, hemos tenido que decir "se acabó". ¿Quién no ha vivido el fin de una relación de amor o la pérdida de un ser querido? ¿A quién no le ha tocado asumir un despido de trabajo o dejar atrás una intensa etapa de su vida? O más sencillo aún, ¿Quién no ha tenido que decidir entre dos opciones, sabiendo a lo que se renunciaba por elegir? A esta disyuntiva, en economía, se la conoce como el "coste de oportunidad" o, lo que es lo mismo, aquello que se deja de obtener de una de las opciones por haber tomado la decisión de escoger a la otra. Un dilema, vamos. Sea como sea, en todos los casos se acaba o renuncia con algo y se apuesta por otra situación distinta.

Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que acaban, pero que sienten el deseo de empezar, de dar los primeros pasos hacia su felicidad. Personas llamadas emprendedores porque, en palabras de Guy Kawasaky, "ser emprendedor no es un puesto de trabajo, es la actitud mental de la gente que quiere alterar el futuro", arriesgar, probar, equivocarse, disfrutar, en definitiva, vivir. ¿Y por qué considerar el empezar un arte? Porque arte es toda aquella actividad humana hecha con esmero y dedicación que persigue reproducir un conjunto de experiencias, logros y sentimientos. Arte porque requiere de una acurada técnica y método. Arte porque, a lo largo de la obra, se refleja lo más íntimo, transgresor e inmenso de la persona: su realidad. Empezar merece esta distinción.

 

ROMPER

Seamos realistas, lo difícil es terminar, pasar página y dejar atrás aquéllo que fue o pudo ser, y es que ciertamente existe una fuerte dependencia hacia el pasado, la necesidad de seguir pensando y sintiendo aquello que vivimos y nos acostumbramos a tener. Sin embargo, tan intenso es el pasado como la necesidad de mirar hacia delante y esbozar lo que será el nuevo camino. Pero para asentar el punto de partida, antes es esencial cerrar el ciclo de la pérdida o renuncia.

No hace falta que indaguemos demasiado en qué se siente en estos casos, todos lo sabemos y lo hemos vivido: tristeza, impotencia, enfado o incluso culpabilidad. Suelen ser inevitables, pero si están ahí será por algo. No escuchando y, sobretodo, no respetando y entendiendo a estas emociones, se corre el riesgo de que se conviertan en incómodos compañeros de viaje durante mucho tiempo. Es por eso que lo más eficaz y responsable es tomarse el tiempo y reflexión necesarias para comprender el origen de nuestros sentimientos. Las emociones, tanto las negativas como las positivas, tienen una función muy clara: informarnos de que lo que pasa a nuestro alrededor está teniendo un efecto en nosotros para, finalmente, empujarnos a reaccionar. Por lo tanto, saquemos nuestras propias conclusiones y seamos capaces de reconvertir esa tristeza o impotencia en alegría y fuerza. Para ello cuentas con dos armas infalibles: la reflexión y el optimismo.

 

Para convertir la tristeza y la impotencia en alegría y fuerza cuentas con dos armas infalibles: la reflexión y el optimismo

 

La reflexión te permite entender a tu "enemigo", buscar su punto débil y hacer aflorar tus propios recursos para acabar con él, todo con el objetivo de aprender y descubrir de lo que eres capaz. Para ello es necesario tiempo y mucha sinceridad con uno mismo/a: no sirve de nada engañarse.

El optimismo son los argumentos por los cuales vale la pena mirar hacia delante, son los verdaderos motivos que te hacen apostar por el nuevo camino. Esta motivación la encontrarás dentro o fuera de ti, sólo tienes que hacerla tuya.

Los verdaderos artistas son rompedores, reniegan de lo que ya está hecho. Sélo tu también.

 

Los verdaderos artistas son rompedores, reniegan de lo que ya está hecho. Sélo tu también

 

CREER

Ha llegado el momento de avanzar, respetando lo que queda atrás pero con la mirada hacia delante. Para ello, piensa en cuál quieres que sea el nuevo escenario, los ritmos, los personajes y, ante todo, tu papel. Tienes el honor de decidir por ti mismo/a, con las aspiraciones nadie puede cortarte las alas. ¿Quieres estar un tiempo sin relaciones, reinventarte profesionalmente, cambiar de aires, empezar un proyecto...? Sea lo que sea, hay un detalle importantísimo: debes creer firmemente en aquello que quieras iniciar. Creer en algo implica confianza, motivación, incondicionalidad; nadie como tu confiará tanto en tu nueva apuesta. Por lo tanto, tú eres el que mejor la conoce, el que mejor la puede "vender" y, por supuesto, el que más la va a disfrutar. Vale la pena creer.

La gente que ha logrado sus metas siempre ha contado con un as en la manga: la ilusión. La ilusión es el motor, es la vocación por vivir. Ilusionarte por algo es la fuerza que te hará dar el primer paso y no dejar de caminar. Es de las sensaciones más placenteras que existe, una inyección de adrenalina. Si sabes mantener la ilusión, pase lo que pase, todo lo demás serán pequeños contratiempos.

Toda obra de arte es el reflejo de la pasión del artista. La tuya también.

 

La gente que ha logrado sus metas siempre ha contado con un as en la manga: la ilusión

 

CREAR

Ahora que ya sabes cuál es tu objetivo ha llegado el momento de pasar a la acción. Las buenas ideas e intenciones de nada sirven si no se llevan a cabo. Este es el paso más complejo y laborioso, pero no por difícil, sino por duradero y cambiante. Tienes toda una vida por delante, y ya sabes lo que eso implica. Para dar las menos vueltas posibles hacia tu meta hay dos cosas que te serán de gran ayuda: la creatividad y la perseverancia.

Recuerda que si hemos roto con algo es porque ya no nos aportaba nada, por lo que repetir los mismos patrones de pensamiento y conducta de antaño no tiene ningún sentido. Es por eso que cuando vayas dando los pasos hacia tus objetivos es crucial que actúes de forma distinta: despierta la creatividad. Si quieres resultados exclusivos, hazlo diferente. En palabras de Albert Enstein, "locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados". Es decir, trata de no caer en la trampa de lo rutinario y lo que te es fácil, cómodo y conocido. Hecha mano de tus recursos propios pero también explora los que están a tu alrededor, combínalos y hazlos tuyos.

 

Si quieres resultados exclusivos, hazlo diferente

 

Saca el emprendedor/a que llevas dentro. Los emprendedores/as son gente persistente, con las cosas claras y, ante todo, metódicas. Una buena estrategia de actuación te facilitará mucho las cosas y, lo más importante, impedirá que retrocedas porque tendrás el camino bien definido. Lucha, porque si no lo haces tu nadie lo hará por ti. Márcate tiempos, deberes, recompensas, descansos. Sin prisas pero sin pausas.

Todo artista tiene talento, pero necesita de una técnica. Tu también.

 

Puede que alguien te diga que estas palabras pecan de utópicas e ilusas: yo era uno de esos, hasta que lo viví. Iluso es el que aún no ha entendido el ciclo tan obvio del que hablábamos: "si no se empieza , no se acaba y, si no se acaba, no se vuelve a empezar". El cambio comienza aquí.

 

Jaume García

jaumegarciatora@creartemagazine.com

 

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