El Divorcio

RESURGIR COMO EL AVE FÉNIX

 

“Después de caer hasta el fondo, sólo queda renacer como el ave fénix, renovarse y volverse más fuerte"

 

Según las últimas estadísticas del INE (Instituto Nacional de Estadística), en el 2011 en España se han dado 110.651 disoluciones matrimoniales, de las cuales 103.604 han sido divorcios, un 93’6%. El informe señala que la mayoría de divorcios se producen en la franja de edad que va de los 40 a los 49 años y que la duración media de los matrimonios es de 15’7 años. Se calculan 2,34 divorcios por cada 1000 habitantes. Numerosas causas explican estas altas tasas, en incremento a lo largo de los años, pero parece que una de las fundamentales es el cambio de rol de la mujer. Estos índices señalan que muchos de nosotros viviremos un divorcio o estaremos muy cerca de la separación de otra pareja.
La ruptura con la pareja supone la pérdida de una persona amada y en ese sentido puede equipararse al duelo por la muerte de un ser querido. La psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler Ros elaboró, en su libro On death and dying, en 1969, un modelo en el que identificó cinco etapas de duelo. Posteriormente aplicó este modelo a otro tipo de pérdidas trágicas como el divorcio.

En los procesos de coaching trabajamos siguiendo las trasformaciones que van ocurriendo en cada una de estas etapas. Creo firmemente que puede resultar muy útil  que la mujer conozca estas distintas fases para ser consciente de que está entrando en un proceso normal por el que, de una forma u otra, todas las personas pasan. Se estima  que la duración del proceso oscila entre 18 meses y 3 años. Conocerlo ayuda a  poder avanzar y crecer a través de él.

El proceso de duelo se inicia con una etapa de Negación, entrando en una especie de  estado de shock donde la mujer tiende a rehuir la evidencia de que la relación ha terminado. Se buscan excusas y posibles explicaciones como un mecanismo de defensa para protegerse. La mujer puede mostrase aturdida e incluso insensible. Superada esta etapa, y reconocido el hecho de algo ha ocurrido, la mujer puede entrar en la fase de Ira/Rabia donde proclama la injusticia de lo que le está pasando y en la que siente un fuerte resentimiento que se apodera de todo. Es un momento frágil donde aparece cierta tendencia a aislarse ya que se siente incomprendida. Ser consciente de que se está rechazando la ayuda de los demás es importante para evitar la incomunicación y la sensación de soledad. Son habituales también los sentimientos de rabia contra la pareja e incluso contra una misma por no haber sido consciente de lo que sucedía o por sentirse responsable de la ruptura. Posteriormente llega la Negociación, las parejas, o uno de los miembros,  suelen entrar en un regateo de propuestas e intercambios para intentar posponer “el momento de la muerte”, como otra forma de no afrontar la realidad. Es la última esperanza y se realizan promesas de cambio de vida “Haré cualquier cosa para recuperar lo que teníamos”. Durante la cuarta etapa surge la Tristeza. En este período todo parece vacío y sin sentido, es la depresión, en la que se hace evidente que se ha perdido el proyecto de vida planificado y   todo carece de sentido, apareciendo la angustia ante una nueva vida plagada de incertidumbres. La quinta y última etapa es la de la Aceptación, admitir lo que ha ocurrido y la nueva situación, promueve un sentimiento de paz que permite empezar a reconstruir y abrirse a nuevas oportunidades. Se asimilan todos los nuevos aprendizajes, se inicia una nueva vida e  incluso se es capaz de agradecer lo vivido en la relación anterior. Como dice Joan Garriga en su último libro, la buena ruptura se hace patente “cuando somos capaces de dejar libre al otro y desearle lo mejor y hacernos nosotros libres y también desearnos lo mejor”.

 

 

EJERCICIOS A REALIZAR ENTRE SESIÓN Y SESIÓN DE COACHING

1. Detecta en qué etapa te encuentras, sé consciente de lo que te está ocurriendo, vívelo, siéntelo y prepárate para pasar a la siguiente.
2. Canaliza la rabia escribiendo cada día los sentimientos más dolorosos. Escribir puede ser un ejercicio terapéutico para soltar la ira y el dolor. Estas letras terapéuticas pueden ayudarte también a expresar el perdón. Es importante perdonar al otro desde el corazón y perdonarnos a nosotros mismos por nuestra parte de responsabilidad. No es necesario verbalizar al otro el perdón pero sí sentirlo sinceramente.
3. Recuerda y agradece cada noche todo lo positivo que ha ocurrido durante el día. Intenta que al menos puedas reconocer tres elementos positivos de tu vida actual. Te ayudará a salir de la depresión y a obtener energía positiva para avanzar.
4. Agradece lo que te aportó esta relación, qué aprendiste, qué disfrutaste, qué te dio la otra persona. Una buena ruptura implica gratitud por lo compartido en el pasado. Haz una lista de agradecimientos.
5. Construye tu futuro. Realiza afirmaciones positivas sobre ti misma, sobre lo que quieres ser y lograr en este nuevo futuro que empieza. Haz las afirmaciones en tiempo presente y utilizando el YO.
Todo proceso de duelo es duro pero lo importante es salir fortalecido de él con nuevos aprendizajes y algunos descubrimientos sobre una misma que contribuyen al propio crecimiento como persona.  Mi recomendación personal es vivirlo siendo consciente de que  a pesar de que una puerta se ha cerrado, este capítulo doloroso  de tu biografía va a permitirte que se abran tres nuevas puertas más que ni siquiera imaginabas y que seguro van a enriquecer tu vida.

 

Eva Garcés
egarces@mendips.net
www.mendips.net

 

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