Coaching para mujeres

 

La infertilidad femenina

 

                                

 

“Somos lo que pensamosTodo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con ellos hacemos nuestro mundo”, Buda

 

Muchas mujeres llegan a mi despacho con la misma problemática: la infertilidad.

La maternidad, nos dicen y nos aseguran, es el don más preciado de la mujer. La sociedad, la publicidad, y también las revistas del corazón, ensalzan la maternidad elevándola a cotas casi sagradas. Paralelamente, el desarrollo de la mujer en el mundo profesional y un estilo de vida distinto, le está dificultando ser madre a una edad temprana, es por ello que, con los años, os índices de infertilidad femenina se han disparado.

Algunas mujeres se sienten fracasadas y sin fuerzas para continuar con sus poco exitosos tratamientos de fertilidad. Existe una escala in crescendo de tratamientos según la complejidad y el grado de la misma. El proceso se inicia con el tratamiento más sencillo: la Inseminación Artificial. Tras aproximadamente tres intentos fallidos con este tratamiento se recomienda pasar a la Fecundación In Vitro, un proceso algo más largo e invasivo en el que la fecundación se realiza en laboratorio. Y, si este falla, el especialista sugiere la donación de óvulos, en el que la fecundación se realiza con los óvulos de otra mujer. Por último, y ante la imposibilidad de éxito de ninguno de estos tratamientos, surge la idea de la adopción, otro proceso largo, difícil y costoso, tanto a nivel emocional como económico. Traspasada la edad biológica adecuada para ser madre, al parecer todo resulta extremadamente complejo.

La mayoría de mujeres que se enfrentan a este tipo de tratamientos sufren una serie de alteraciones hormonales y psíquicas que afectan a su estilo de vida, a su salud mental, e incluso, a sus relaciones. Su ritmo de vida profesional y personal se ve claramente alterado por las visitas a médicos, las hospitalizaciones y los estados de reposo, y en general resulta más complicado planificar, organizar un viaje, preparar las vacaciones o plantearse un cambio de trabajo. Muchas de ellas caen en depresión ante las numerosas decepciones sufridas además de que muchas parejas se resienten ante tanta presión y terminan separándose.

Realizar un proceso de coaching puede ayudar a la mujer a ser más consciente de qué quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere, además de ayudarla a enfocar la situación desde diversas perspectivas para finalmente tomar una decisión única y personal.

Ana estaba en pleno tratamiento de fecundación in-vitro cuando inició el proceso de coaching conmigo. Sus objetivos principales eran disminuir su ansiedad, salir de la tristeza y dejar de obsesionarse por los tratamientos para conseguir que no alteraran su vida por completo.

Era importante, en primer lugar, relajar las tensiones existentes. Para ello practicamos la relajación mediante una técnica basada en la exploración corporal. El ejercicio completo dura unos 45 minutos y es recomendable realizarlo como mínimo una vez por semana para tomar consciencia del cuerpo y calmar la mente.

 

Resumen pautas para una auto-relajación basada en la exploración corporal

Ponte una música relajante y túmbate muy cómoda, sobre una esterilla en el suelo, un sofá o una cama. Si tumbarte no te resulta cómodo para la espalda escoge la postura que tu necesites, lo  importante es que te permita estar inmóvil durante unos cuarenta y cinco minutos. Elige un lugar y un momento tranquilos, con luz tenue, un momento para ti en el que puedas estar presente, aceptando lo que ocurra sin forzar nada. Usa ropa cómoda, preferiblemente de algodón, descálzate y ten contigo una manta ya que el cuerpo baja algo su temperatura con la relajación. Cierra los ojos y conecta con tu respiración. Siente el aire fresco que entra y el aire cálido que sale por tu nariz. Nota las sensaciones que se producen en tu abdomen con la respiración, como se hincha y deshincha. Tómate tu tiempo para sentir todo lo que ocurre a través de tu respiración. Empieza a recorrer muy lentamente todas las partes de tu cuerpo, comenzando por tus pies y terminando por tu cabeza. Explora cada uno de los miembros y órganos corporales. Dirige tu atención, como si se trata de una linterna que ilumina cada una de las partes. Mantén tu mente presente en todo este recorrido de sensaciones, si en algún momento se dispersa retoma la atención en tu respiración. Si tomamos como ejemplo el pie, se trataría de enfocar tu atención primero a cada uno de los dedos, después a la planta, el talón, el tobillo, el empeine... ¿Cómo los sientes? ¿Están en contacto con el suelo? ¿Existe contacto entre los dedos de los pies? Repite esto con cada una de las partes de tu cuerpo, lentamente e inspirando y exhalando con atención plena.

 

Con la práctica regular de este ejercicio Ana aprendió a controlar su nivel de estrés, hecho que resultó muy positivo tanto para el tratamiento como para tomar perspectiva sobre su  situación y poder realizar cambios. Al mismo tiempo consiguió positivizar su diálogo interno consiguiendo dirigirse palabras alentadoras y no que mermaran su autoestima.

Una vez relajada y conectada con el momento presente iniciamos un ejercicio de visualización para que aprendiera a utilizar sus recursos de excelencia cuando los necesitara. Con los ojos cerrados le pedí que trajera a su mente el recuerdo de una experiencia agradable en la que sintió todo lo que ahora necesitaba para afrontar su proceso, tranquilidad, alegría y seguridad. Ana seleccionó la imagen de un atardecer de verano en la playa en el que se sintió profundamente calmada, segura de si misma y satisfecha con su vida. Estos eran sus recursos. Se trata de un ejercicio de PNL en el que queremos descubrir como Ana almacena sus recuerdos positivos y placenteros en su sistema neurológico. La realidad depende de nuestra percepción de la misma, por eso nuestro objetivo será fijar estos recuerdos positivos en su mente y entrenar a Ana para que pueda retomarlos y llevarlos a los momentos de tensión que le provoca el tratamiento in-vitro.

 

Pautas para visualizar y anclar una experiencia positiva como recurso de excelencia:

1. Selecciona una experiencia placentera para ti en la que sentiste todo lo que ahora necesitas  para superar tu situación actual.

2. Visualiza esta experiencia y recórrela visual, auditiva y cinestésicamente (sensaciones y sensibilidad corporal):

¿Cómo es la imagen que ves? ¿Es en color o en blanco y negro? ¿Es brillante o mate?

¿Qué oyes? ¿Ruido o silencio? ¿Volumen alto o bajo? ¿En estéreo?

¿Tienes frío o calor? ¿Qué emociones sientes? ¿En qué parte de tu cuerpo las sientes? Pon la mano en esa parte del cuerpo y visualiza y siente la emoción positiva que será tu recurso.

3. Con la mano ahí vuelve a visualizar la experiencia placentera y todos los elementos que contiene. Revive cada sensación e intégrala. Tómate el tiempo que necesites para asociar la posición de la mano con las sensaciones de la experiencia.

4. Ahora, con ese recurso que ya es tuyo, piensa en la situación difícil que tú escojas: el momento de entrar en quirófano, la ecografía, los días de reposo y espera o el momento de la llamada del médico con los resultados. Elige el momento difícil que quieres positivizar. Y, sin dejarte entrar demasiado en él, coloca tu mano en esa parte del cuerpo donde reside tu recurso.

5. Déjate que las sensaciones asociadas a el lugar de tu cuerpo donde reside tu recursos te inunden e inunden el momento difícil que tienes que afrontar.

6. Cuanto más repitas este ejercicio más fácilmente podrás entrar en las sensaciones positivas y conseguir recursos para ti.

 

Ana consiguió, además, disociarse de las imágenes y recuerdos de todos los tratamientos que había realizado hasta ahora. Esto significa que se visualizaba como narrador de los hechos y no como protagonista, lo cual tiene un impacto muy distinto en nuestro pensamiento. Ella logró verse a si misma desde fuera, se vio en el quirófano, vio su cuerpo entero tumbado en la camilla antes de la transferencia de embriones y esto le permitió tomar perspectiva, no sentir tan intensamente el dolor y poder comprender la situación desde fuera para tomar una decisión.

El arquetipo de la maternidad es muy poderoso para casi todas las mujeres, sin embargo, la función creativa que desarrolla el útero puede ser mucho más amplia que exclusivamente la reproductiva. El proceso de “dar a luz” puede ser simbólico y traducirse en otras facetas creadoras. Cada mujer debe encontrar su propio camino y su propia fuente creadora en este aspecto de la vida y el coaching es un vehículo apropiado para conseguirlo.

 

Eva Garces

egarces@mendips.net
 

 

 

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