La automotivación

EL MOTOR DE NUESTRAS VIDAS

 

Técnicas para potenciarla

 

En una época llena de incertidumbre y en la que en numerosas ocasiones nos invade el miedo y el desánimo es necesario preguntarnos ¿qué podemos hacer?, ¿qué actitud debemos tener?

En la vida podemos tener dos tipos de actitudes: actitud de víctima o actitud de protagonista. Seremos víctimas si nos limitamos a lamentarnos: “Y si tuviera…”, “y si fuera…”; lo único que hacemos es preocuparnos. Sin embargo, seremos protagonistas si analizando nuestra vida somos capaces de distinguir los aspectos en los que nosotros mismos podemos influir o podemos modificar y diseñamos planes de acción para lograrlo.

Para mantener en la vida esta actitud de protagonismo es necesario llenarnos continuamente de energía, es decir, es necesario motivarnos.

Podemos definir la  motivación como el conjunto de necesidades, impulsos y deseos que nos inducen a ponernos en acción. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, unos impulsos distintos y unos deseos propios que sólo ella conoce. Por  ello, la motivación principal que es la que denominamos Automotivación, es la que nace de uno mismo, porque es en uno mismo donde tenemos mayor capacidad para influir.

Para lograr potenciar la automotivación es necesario trabajar sobre sus cinco componentes: la Autoestima, el Optimismo, el Entusiasmo, la Persistencia y la Resistencia.

Para lograr potenciar la automotivación es necesario trabajar sobre sus cinco componentes: la Autoestima, el Optimismo, el Entusiasmo, la Persistencia y la Resistencia

La Autoestima es la percepción que las personas tenemos sobre nosotros mismos. Esta percepción no es constante, será más alta en los momentos más dulces y será más baja en los momentos más amargos de nuestra vida.

Es el creer en nosotros mismos lo que nos dará fuerza para emprender nuevos retos o modificar aspectos de nuestra vida tanto personales como profesionales que no nos gustan. Si no creemos en nosotros, nuestros comportamientos se verán limitados.

En el coaching existen técnicas para potenciar la Autoestima, todas ellas son técnicas muy sencillas que es necesario querer ponerlas en práctica para hacerlas efectivas. Entre otras cabe destacar: “las autoafirmaciones” que no son más que la repetición de frases sencillas, como por ejemplo: “Soy  capaz de lograrlo”. También podemos utilizar el “cambio de foco”, que consiste en prestar mayor atención a todo lo positivo que tenemos en la vida.

Una de las técnicas sencillas de coaching para potenciar a autoestima son “las autoafirmaciones”

El Optimismo es un hábito de pensamiento. Consiste en pensar en positivo, teniendo en cuenta que si lo hacemos, nos encaminamos a hacer todo lo que sea posible para lograrlo. Para adquirir este hábito se utiliza “el reencuadre” que consiste en extraer de cada situación negativa que nos toque vivir, algo positivo que nos lleve a la acción.

Para potenciar el Optimismo utiliza el “reencuadre”, que consiste en extraer de cada situación negativa algo positivo que nos lleve a la acción

El Entusiasmo, según  los griegos es “llevar un dios dentro”. En la vida es necesario poner entusiasmo en todo aquello que hacemos porque ello es lo que nos llevará al éxito.  El “Modelaje” es una técnica que ayuda a adquirir “Entusiasmo”. Esta técnica consiste en pensar en alguien a quien admiramos porque rezuma entusiasmo en todo lo que hace. Una vez elegida la persona,  observar cómo se comunica, como actúa para pasar a continuación  a adaptar lo observado a  nuestra manera de comunicar y a nuestra manera de actuar.

La Persistencia, es el cuarto de los componentes de la Automotivación. Los grandes personajes de la historia tenían una perseverancia a toda prueba; no se cansaban de insistir y por eso llegaron al éxito. Beethoven trabajó por muchos años su Quinta Sinfonía y obtuvo una obra maestra, gloria de la música mundial.  Schumann compuso una Sinfonía que fracasó estrepitosamente en 1842 y fue silbada con desprecio, la trabajó otros diez años sin desanimarse y la reestrenó en 1852, ahora es una de las obras que todas las orquestas prefieren, su Sinfonía N° 4. Virgilio tardó 20 años en escribir su famoso libro La Eneida y Dante estuvo 30 años escribiendo su célebre obra la Divina Comedia. Hemos de ser conscientes de que los objetivos se consiguen a través del esfuerzo, por lo que es necesario persistir en el logro de nuestros objetivos y si algo no sale como lo hemos planteado es necesario analizar las causas, modificar lo que sea necesario y volver a intentarlo.

Los grandes personajes de la historia tenían una perseverancia a toda prueba; no se cansaban de insistir y por eso llegaron al éxito

El último componente de la motivación, pero no por ello menos importante, es la Resistencia. Decía Confucio “Lo importante no es las veces que uno cae, sino las veces que uno se levanta”.   Un cuento a través del cual se puede hacer una reflexión sobre la resistencia y cómo reaccionamos a las adversidades es “el cuento de la zanahoria, el huevo y el café” que dice lo siguiente:

<<Un hijo se quejaba con su madre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencido. Estaba cansado de luchar. Parecía que cuando soluciona un problema aparecía otro. Su madre le llevó a la cocina; allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias; en otra, huevos; en la tercera, puso granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. El hijo esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su madre. A los veinte minutos la madre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los puso sobre un plato. Finalmente, coló el café y lo sirvió en una taza. Mirando a su hijo le dijo: ¿Qué ves? Zanahorias, huevos y café, fue su respuesta. Le hizo acercarse más y le pidió que tocara las zanahorias, él lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera; al quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Finalmente le pidió que probara el café; él sonrió mientras disfrutaba de su aroma. Humildemente, el hijo preguntó: ¿qué significa esto madre? Es química, le explicó: los tres elementos se han enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, pero han reaccionado de forma diferente en función de sus características.

  • La zanahoria llegó al agua fuerte y dura; pero, después de pasar por el agua hirviendo, se ha puesto débil, fácil de deshacer.
  • El huevo ha llegado al agua frágil, su cáscara protegía un líquido interior; pero, después de estar en el agua hirviendo, su interior se ha endurecido.
  • Los granos de café, sin embargo, son únicos: después de estar en el agua hirviendo, han sido capaces de cambiar el agua y sus propiedades.

¿Cuál eres tú, hijo? Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?, preguntó a su hijo.>>

Este cuento nos permite reflexionar sobre nosotros mismos.  ¿Somos como la zanahoria, que parecemos fuertes, pero cuando la adversidad y el dolor nos tocan, nos volvemos débiles y perdemos la fortaleza? ¿Somos como el huevo que comenzamos con un corazón maleable, un espíritu fluido, pero tras una muerte, una separación o un despido nos volvemos duros y rígidos? O somos como el grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.

 

Mercedes Melgar

mmelgar@trainer-coaching.com

 

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