Refuerza tus defensas

Lo natural, la mejor opción

 

 

Con el cambio de estación y de temperatura llegan las enfermedades. Y con las enfermedades el abuso de antibióticos y medicamentos que debilitan nuestro organismo y sistema inmune.

Porque 'más vale prevenir que curar', prepárate para el invierno reforzando tus defensas de manera natural con la ayuda de los alimentos que te proponemos a continuación.

 

Cítricos

Los cítricos poseen vitamina C, un poderoso antioxidante perfecto para elevar el funcionamiento de tu línea de defensa ya que aumenta la producción de células 'asesinas' naturales y activa la producción del interferón, una proteína que el organismo utiliza para neutralizar los virus. Protege del daño provocado por los radicales liberados mientras se combate la infección.

Además de en los famosos cítricos: naranja, limón, mandarina y pomelo, que deben consumirse frescos y recién cortados para evitar su oxidación; también encontramos vitamina C en el kiwi, la fresa, el pimiento morrón o el perejil. En la dieta se aconseja acompañarlos de fibra, omega 3, hierro y calorías, así favorecemos su perfecta absorción por el organismo.

La dosis diaria recomendable en circunstancias normales es de 60 mg, lo que equivaldría a una naranja, un kiwi, un par de mandarinas o el zumo de un limón, que además mejora la circulación sanguínea, actúa como astringente y protege de las infecciones.

 

Ajo

Estimulador natural de las defensas orgánicas. A lo largo de los tiempos se ha venido usando en el mundo entero para combatir resfriados e infecciones, en Rusia lo llaman 'la penicilina rusa'. La Alicina es el principal principio activo responsable de sus efectos terapéuticos.

El ajo purifica las mucosas de los pulmones, nariz y garganta, y colabora en la mejora de todas las infecciones. Tiene poder anti-inflamatorio, vasodilatador y depurador. Su zumo es un buen antiséptico pero no conviene abusar de él para no sobrecargar el trabajo del hígado.

 

Jalea Real

La Jalea Real es beneficiosa en todos los casos que se requiere un soporte energético y reconstituyente así como una optimización de las funciones del organismo. Tiene un efecto estimulante, tonificante y reequilibrante del sistema nervioso, mejora la concentración y potencia los niveles de energía, pero además el conjunto de sus nutrientes ejerce una acción de refuerzo del organismo ante las agresiones externas, por esta razón muchas personas la toman en los cambios de estación o antes del invierno para prevenir catarros e infecciones.

 

Própolis

El própolis o propóleo es una sustancia resinosa vegetal que obtienen las abejas de las yemas de los árboles y que luego transforman con sus secreciones salivares a fin de convertirla en un producto idóneo para desinfectar la colmena, sellar grietas y combatir bacterias, virus y hongos además de embalsamar a los insectos que no pueden expulsar por su gran tamaño.

Contiene aceites esenciales, oligoelementos, vitaminas, minerales, aminoácidos y más de cincuenta grupos de flavonoides que le otorgan a esta sustancia potentes propiedades medicinales: antibióticas (bactericidas y fungicidas), antivirales, antitumorales, cicatrizantes, antiinflamatorias, analgésicas, antialérgicas, anestésicas y revitalizantes, entre otras.

 

Equinácea

La equinácea está considerada el estimulante inmunitario más importante en la fitoterapia occidental y es seguramente la planta más empleada por su eficacia en aumentar la producción de leucocitos y otros mecanismos del organismo para luchar contra las infecciones. Ejerce además un efecto bactericida, fungicida y antivírico. A pesar de todo esto, su acción no es comparable con la de los antibióticos farmacológicos pues su efecto es observable a medio/largo plazo y tiene un carácter más preventivo que terapéutico. Por eso es ideal para aquellas personas que son propensas a los resfriados recurrentes, sobre todo con el objetivo de potenciar las propias defensas y evitar la recaídas.

 

Marisco y derivados

Algunos mariscos y pescados contienen zinc y vitamina B12, ambas sustancias muy implicadas en el refuerzo de nuestro sistema inmunitario. El zinc participa en la síntesis del retinol (vitamina A), aumenta la producción de linfocitos T y mejora su respuesta frente a infecciones. Ayuda en el tratamiento de infecciones respiratorias: resfriado, gripe, tos y rinitis. Podemos encontrarlo en la langosta, el cangrejo y el centollo.

La vitamina B12 está presente en mejillones, ostras y percebes en cantidades significativas, no se encuentra en los alimentos de origen vegetal por lo que en una dieta vegetariana es necesario tomarla como suplemento. Es fundamental para la síntesis de ácidos nucleicos, su carencia origina una disminución en la inmunidad.

 

Hierro

Las personas bajas de hierro suelen tener más tendencia a infecciones y les cuesta más salir adelante después de ellas. La carencia de hierro disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica.

Si no consumimos la cantidad adecuada de hierro nuestro cuerpo puede desarrollar síntomas como dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, uñas quebradizas, piel seca y pérdida de peso.

La carne roja, el pescado, las aves de corral, los cereales, las verduras como la espinaca, y las legumbres como las lentejas, son alimentos ricos en hierro.

 

Omega 3

Cada vez es más conocido el efecto preventivo de los ácidos grasos omega-3 en problemas cardiovascualres, mejora de las defensas, protección frente a diversos tipos de cáncer, mejoría de las depresiones, de los problemas de concentración y de la piel.

Estas grasas son muy abundantes en el pescado azul y también se encuentran en algunos vegetales como las semillas de soja, las semillas de sésamo, las semillas de calabaza y las nueces. Como la dieta occidental suele ser rica en ácidos grasos omega-6 en detrimento de los omega-3, conviene evitar su posible desequilibrio.

 

Champiñones y setas chinas

Los champiñones son ricos en lentina, una molécula que estimula los linfocitos T, defensas de tu cuerpo contra los virus y bacterias.

Las setas chinas como el shitake, el maitake y el reshi estimulan el sistema inmunitario, aumentando el número de células y su actividad, y protegen contra el cáncer. Contienen al polisacárido betaglumo que estimula las defensas.

 

Ginseng

El nombre de esta poderosa raíz, tonificante del sistema nervioso, proviene del latín Panax que tiene su origen en el griego pan (todo) y axos (curación): curación para todo.

Sus fines medicinales son relativos al aumento de las defensas ya que incrementa la producción de linfocitos y anticuerpos en general, estimula la actividad de los macrófagos, aumenta la producción general de los glóbulos sanguíneos y genera interferón, proteína que sirve como señal de alarma para que acudan las células defensivas ante un ataque vírico o la aparición de un tumor.

 

Jengibre

Esta raíz ha sido considerada por muchas culturas milenarias como un 'medicamento todoterreno' que estaba presente en el tratamiento de gran parte de las dolencias más comunes de nuestro tiempo. Tanto la medicina ayurvédica como la india han utilizado el jengibre durante siglos por su capacidad de mejorar las digestiones pesadas, descongestionar las vías respiratorias y depurarnos, además de aumentar la temperatura corporal y refuerzar nuestras defensas.

También se ha usado con mucho éxito para mitigar mareos y náuseas, como antiinflamatorio, anticancerígeno, antirreumático, cardiotónico y estimulante de los jugos gástricos. Además, según muchos estudios, tomando una infusión al día de jengibre reducimos nuestros niveles de colesterol malo y triglicéridos.

 

Otros aliados de nuestro sistema inmunológico

 

- Duerme lo suficiente

7 u 8 horas es el tiempo ideal en el que se repara tu cuerpo y se fortalecen tus defensas

- Activa tu circulación

Practica ejercicio de forma regular, está demostrado que un adulto con una vida activa enferma el 25% menos al año que uno sedentario.

En el momento en el que te bañes, alterna agua fría y caliente, con ello activas la circulación de la sangre en tu cuerpo.

- Baja tu nivel de estrés

Es el estrés es una de las principales causas de la inhibición de las defensas. Hacer respiraciones, practicar meditación, yoga o pilates y dedicar unos minutos al día a encontrar tu centro te ayudará a combatirlo.

- Practica la positividad

Cada vez hay más estudios que demuestran que mantener una actitud positiva frente a la vida ayuda a combatir las infecciones.

 

Laura Maroto

lauramaroto@creartemagazine.com

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