Vegetarian@

SERLO O NO SERLO, ESA ES LA CUESTIÓN

 
 

Es por todos sabido que una dieta cuya base sean los alimentos vegetales (frescos, poco procesados…) es de lo más aconsejable para mantener un buen estado de salud. No obstante, el vegetarianismo es una opción que seguramente va más allá de los aspectos puramente nutricionales y de salud, ya que no hay estudios concluyentes que constaten, de manera significativa, un mayor beneficio para la salud de las dietas vegetarianas frente a una dieta equilibrada, como por ejemplo, nuestra Dieta Mediterránea.

Así pues, entiendo que la decisión de seguir una dieta vegetariana la debemos tomar en la medida que esto converge con nuestros valores cuando nos preguntamos en torno a cuestiones como la procedencia de los alimentos; las condiciones en las que han sido cultivados, criados y sacrificados; su coste medioambiental y social y, por supuesto, el efecto que estos alimentos tienen en nuestro cuerpo, no sólo a nivel de lo que sabemos que está más vinculado a la salud o a la enfermedad, sino también en relación a cómo nos sientan estos alimentos cuando los ingerimos y cuáles son nuestros gustos y preferencias. Además, es conveniente también que tomemos consciencia del esfuerzo o sacrificio que supondrían para nosotros ciertos cambios, y del grado de compromiso que podemos alcanzar en ese momento.

De alguna forma, nuestra manera de comer refleja nuestra manera de pensar y sentir, y al cruzar todas estas variables nos estamos situando en algún punto del mapa de opciones alimentarias. No tiene por qué ser un punto estanco y inmóvil –es más, seguro que ese punto evolucionará a la par que nosotros mismos como personas-, pero hacer este pequeño ejercicio nos puede ayudar a hacer elecciones conscientes, a ser consecuentes con nuestros valores y a contestar a la pregunta: ¿por qué quiero seguir una alimentación…¿vegetariana? ¿vegana? ¿omnívora? ¿macrobiótica?

En cualquier caso, escojamos lo que escojamos, lo importante es que nos informemos bien de cómo seguir ese patrón alimentario con la máxima seguridad, evitando cualquier tipo de carencia y riesgo para nuestra salud. Alimentarse bien es comer de la manera que nos hace sentir más alineados con nuestra manera de entender el mundo, a la vez que cuidamos nuestro cuerpo y mimamos nuestro bienestar. 

 

¿SABIAS QUÉ?

  • Si optas por una dieta vegetariana es importante que te asegures de que estás ingiriendo todos los nutrientes necesarios. En las dietas veganas, las carencias más frecuentes son las de vitamina B12, proteínas, hierro, ácidos grasos omega 3. Además de tomar suplementos de B12, asegúrate de que frutos secos, semillas, legumbres y verduras de hoja verde no faltan en tu dieta y hazte controles periódicamente para confirmar que todos los parámetros están dentro de los niveles recomendables.
  • Las dietas ovolactovegetarianas no suponen tanto riesgo de déficits alimentarios, pero aún así vale la pena que cuides tu consumo de nutrientes como las proteínas y el hierro. Para asegurar estos dos nutrientes se puede consumir con tranquilidad un huevo al día (siempre y cuando no existan contraindicaciones) y siempre es aconsejable combinar las legumbres con arroz, mezcla que nos asegura una proteína de alto valor biológico; y con hortalizas ricas en vitamina C como el pimiento, ya que favorecerá la absorción del hierro. Los frutos secos y las semillas son grandes fuentes de omega 3, que si no comemos pescado estaremos ingiriendo en menor cantidad.
  • Dentro del espectro de posibilidades, una de las opciones más conciliadoras es la dieta flexivegetariana. El flexivegetarianismo se sustenta en las premisas del vegetarianismo en la medida que obtiene los nutrientes necesarios de alimentos de origen vegetal como las verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y algas; pero incorpora de manera ocasional (algunas personas equiparan este “ocasional” con “compromisos sociales”) alimentos de origen animal como los huevos, los lácteos, el pescado, y de manera más eventual, la carne.

 

Se trata de una opción muy saludable y suficientemente flexible para que las personas que eligen comer de esta manera puedan degustar algunos alimentos que para muchos son considerados auténticos manjares, como el jamón, una dorada a la brasa o una tortilla de patatas.
 

 
Elena Carrillo 
Dietista-Nutricionista
 
elena.carrillo@coachner.com

 

 

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